lunes, 28 de julio de 2014

Pasta de sal: más brujillas, más novedades


                         

Hola de nuevo. ¿Qué tal se está dando el verano? Dicen que está siendo algo fresco, pero yo por lo menos estoy pasando un calor tremendo. ¡Menos mal que tenemos los ventiladores!

Lo que vengo a enseñar hoy son más imanes hechos de pasta de sal. Estos en concreto los hice hace unos dos meses, pero como tenía publicaciones y algunas otras cosillas pendientes pues han estado esperando hasta ahora. 

La primera de las dos brujitas era un encargo y la segunda un regalo para mi madre, que parecía mentira que hasta la fecha aún no le hubiese dado ninguna. La tiene colocada en su mesa, en el trabajo, junto con otros que también me pidió. Le cambié el color de ojos para hacerla algo diferente, aunque mantuve el color del pelo porque es un tono que a ella le gusta.

Este simpático caracol fue un pedido para un regalo. Tan solo tenía como pauta que tenía que ser este animalillo, así que contaba con la libertad de poder elegir forma y colores. Y este es el resultado. No se puede apreciar bien en la fotografía debido a la luminosidad, pero los puntitos amarillos de la concha tienen purpurina del mismo color por encima. Además, los ojos se mueven según giras el imán.


Este cupcake hecho del mismo material era otro regalito. Esta vez se lo quería hacer a mi cuñada, puesto que prestar su peluquería Maviria para que pueda exponer algunos de mis broches de fieltro, y así tener un lugar de venta física. Qué menos que este detalle, aunque sea pequeñito. Aunque no es el único, porque un día de estos subiré por aquí otra cosilla que más tarde le regalé también y que le encantó.

Y aunque no se aprecie del todo bien por la cantidad de luz que tienen las fotografías (no sé en realidad por qué salieron estas así, y eso que he intentado equilibrar el brillo y la saturación), se ven los envoltorios de cada uno. Me gusta ponerle etiquetas negras en el exterior hechas a mano y escritas con rotulador dorado o plateado, además de la tarjeta impresa que incluyo en el interior del envoltorio.

Y, por último, esta creación. Esta vez se trata de algo que no había hecho antes: un cenicero. O "cenicerdo", según mi chico. ¡Un nombre bastante bien traído! Lo hemos usado solamente una vez, pues tristemente los cigarros queman el barniz, aunque sobreviva la pintura. Pero bueno, como adorno está muy chulo y para echar las cáscaras de las pipas en un momento dado también, je je je.

3 comentarios:

  1. qué divertido quedó el "cenicerdo"!
    Bsis

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  2. que lindas estan las brujitas y el cenicero muy original :p

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