viernes, 12 de septiembre de 2014

Un cuaderno artesanal



Después de unos días desaparecida, tengo que decir que no, no lo estoy. Sigo por aquí. Lo que ocurre es que estoy llevando a cabo algunas cosillas, entre otras retomar un proyecto que dejé brevemente aparcado por asuntos personales. Pero seguiré compaginando, al igual que cuando empiece las clases a finales de este mes. Tengo intención de continuar compartiendo por aquí las cositas que sé hacer.

Lo que hoy voy a presentar es este cuaderno. Fue un regalo que hice para el Día de la Madre, el pasado mayo. La foto que se ve arriba es de la parte delantera. En verde, las iniciales de mi madre. A continuación dejo las de la parte de atrás.

                         

Le puse un bolsillito con cierre de botón donde le dejé un papel con un mensaje, realmente pensado para que lo pudiera utilizar para guardar lo que quisiera (y lo que quepa jeje). Y al igual que en la otra cara, más adornos de color amarillo. Como se puede ver, la cinta que mantiene el cuaderno cerrado es de fieltro azul y se abrocha con velcro.


La verdad es que me llevó más de una semana hacerlo. No tanto por el forro de fieltro del exterior, sino por las hojas en sí. No era necesario dejar tantos días, pero quería asegurarme de que el encolado de las hojas quedaba firme y no había riesgo de desprendimiento, así que coloqué varias capas de pegamento, con sus correspondientes procesos de secado. Aunque lo más adecuado sería decir "colocamos", ya que para el interior necesité la ayuda de mi chico. Al no tener un banco de trabajo que prensara en condiciones los pequeños folios, él se ofreció a ayudarme para que todo quedara lo más perfecto posible, haciéndolo entre dos. 


Como se puede ver arriba, en las caras interiores de las tapas, bordé en fieltro un mensaje en cada una de ellas. Lo hice con el color azul de fondo, su preferido. Su segundo favorito es el lila, de ahí el tono que elegí para el exterior. No voy a decir fácil, porque lleva su trabajo, pero si diré que es una alternativa bonita y personalizada para un regalo si lo que una busca es salirse de lo convencional a la hora de regalar. Además, al principio de las páginas le escribí unas líneas personales. Hoy por hoy lleva el pequeño cuaderno en el bolso.

Bueno, ya dije arriba que voy a empezar a tener menos tiempo a causa del resto de las actividades a compaginar, pero mantendré las publicaciones por aquí, claro.

También quería comentaros, por si interesa, que con el fin de las vacaciones también termina la venta de mis broches en la peluquería Maviria. Pero, aunque no haya lugar físico donde encontrarlos, por aquí ya sabéis que tenéis el catálogo y que podéis pedir información libremente si os interesa algo. Los brochecillos siguen a 2,50 € y el pack de tres a 6 €. ¡Gracias a todas las que os pasasteis por allí y os llevasteis el vuestro, me hace feliz que os agradaran! Y aunque ya no estén allí, también podéis seguir pasando por la peluquería.

Así que nada, a seguir creando artesanía, a seguir creando palabras, a seguir buscando trabajo y a preparar el comienzo de mi vuelta a la universidad. ¡Buen comienzo de fin de semana!

4 comentarios:

  1. Que chulos !!!!!!!!!!me gustan los colores ,seguro que le encantó ,besitos

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  2. Quee bonico!! Seguro que se quedó con la boca abierta y lo lleva a todas partes con ella =)

    Un beso y Feliz Semana

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  3. un regalo maravilloso para una madre, especialmente hecho por tus manos!!! suerte en los nuevos proyectos, besitos...

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  4. Pues lo cierto es que lo lleva a todas partes en su bolso, sí, y eso me gusta mucho! Independientemente de otros regalos que se puedan hacer, creo que algo artesanal es siempre una buena elección, sobre todo para alguien querido, porque en el regalo queda parte del alma del creador.
    ¡Gracias por pasaros!
    Un beso.

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